
El paso previo para cualquier empresa que quiera afrontar su salida al exterior consiste en medir su potencial de internacionalización, es decir, su capacidad real o el grado de facilidad con que puede acometer el acceso a mercados exteriores.
La empresa debe hacer un ejercicio de reflexión sobre la conveniencia de exportar y eliminar las dudas sobre si puede, debe y quiere exportar. Eliminar estas incógnitas le permitirá afrontar las acciones necesarias con el convencimiento de seguir el proceso adecuado.
A través de una sesión colectiva con otras empresas y de una sesión de consultoría individual, la empresa será capaz de dar respuesta a las siguientes cuestiones:
- ¿Mi empresa puede exportar?
- ¿Es difícil exportar?
- ¿Está mi empresa preparada para exportar?
- ¿Cómo afecta a mi empresa la decisión de exportar?
- ¿Cómo reduzco el riesgo de equivocarme?
