
Actualmente son numerosos los programas institucionales que las administraciones públicas españolas han puesto en marcha para apoyar y animar a las empresas a que se internacionalicen y a que comiencen su actividad en el exterior: hay iniciativas de ámbito estatal ya veteranas como el Programa PIPE, programa impulsado por ICEX, Cámaras de Comercio y Comunidades Autónomas, u otras más recientes como el Programa Aprendiendo a Exportar, también impulsado por ICEX.
Los diversos organismos de promoción exterior de las Comunidades Autónomas y las propias Cámaras de Comercio tienen sus propias iniciativas para apoyar la iniciación en el exterior de las empresas de sus ámbitos geográficos de actuación. Citemos como ejemplo los Talleres de Internacionalización «Lánzate a exportar» del Instituto de Fomento de la Región de Murcia
Pero, ¿y después de la fase de iniciación, qué? Una vez que la empresa ya se ha iniciado en su proceso internacional necesita consolidar su presencia en el exterior para no perder su posición competitiva. Y en esta fase de su estrategia resulta que escasean los apoyos institucionales. El proceso de internacionalización para una pyme es largo y costoso. Hoy día se hace imprescindible que las pymes dispongan de herramientas adecuadas que les faciliten su expansión internacional.
Algunas de las vías por las que las empresas pueden consolidarse en el exterior y en las que los apoyos intiucionales deberían incidir son los siguientes:
- desarrollar iniciativas que acorten el canal y que permitan a la empresa innovar y reforzar en distribución.
- desarrollar una política de comunicación y marca más adecuadas.
- reforzar los procesos de implantación en el exterior.
- desarrollo del negocio electrónico y del posicionamiento en Internet.
- potenciación de los procesos de cooperación.
